viernes, 6 de junio de 2014

RED ESPAÑOLA DE CIUDADES INTELIGENTES (RECI)


Ir a la página de inicioLa Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) empezó a gestarse en junio de 2011 con la firma del "Manifiesto por las Ciudades Inteligentes. Innovación para el progreso", cuyo compromiso era crear una red abierta para propiciar el progreso económico, social y empresarial de las ciudades a través de la innovación y el conocimiento, apoyándose en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Tras la sesión fundacional, celebrada en Logroño, y sendas sesiones de organización de los grupos de trabajo en A Coruña y Murcia, la Red se constituye formalmente en junio de 2012 en Valladolid. RECI está presidida por el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.
Su objetivo es intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos,  incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la Administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad.
Actualmente, RECI está formada por 29 ciudades: Alcobendas, Alicante, Barcelona, Burgos, Cáceres, Castellón, Córdoba Guadalajara, A Coruña, Elche, Gijón, Logroño, Lugo, Huesca, Madrid, Málaga, Marbella, Murcia, Palencia, Pamplona, Rivas-Vaciamadrid, Salamanca, Santander, Segovia, Valencia, Valladolid, Vitoria-Gasteiz, Sabadell y Zaragoza.
Fundetec es la oficina técnica de la Red Española de Ciudades Inteligentes.

 Más información, en el siguiente enlace 

SMART CITY: OPORTUNIDADES ECONOMICAS


La ciudad inteligente constituye una oportunidad para la empresa y para la Administración, pero sobre todo para el ciudadano.

La visión de la ciudad como lugar de oportunidad y de mejora colectiva es una constante en la historia. Desde su origen las ciudades han evolucionado de acuerdo con criterios de eficiencia, progreso y sostenibilidad alcanzando el tamaño y el desarrollo que sus condiciones internas y las de su entorno les han permitido. Pero es ahora, en los primeros años del siglo XXI, en el momento en el que el planeta alcanza los 7.000 millones de habitantes con más de la mitad de ellos viviendo en ciudades, cuando las ciudades se enfrentan al desafío de la sostenibilidad global del planeta como actores fundamentales.

La ciudad inteligente como oportunidad económicaPodemos preguntarnos: ¿por qué añadir inteligencia a la ciudad? Una cosa está clara: las ciudades de hoy no son eficientes y consumen la mayor parte de los recursos energéticos del mundo, alrededor del 80%. Es en las ciudades también donde se generan la mayor parte de los gases de efecto invernadero con influencia en el cambio climático. Por otra parte, la movilidad defectuosa y la congestión del tráfico implican costes significativos de alrededor del 3% del PIB en las ciudades europeas. Pérdidas en las redes de agua o deficiencias en cuanto a la seguridad ciudadana son otros de los problemas a los que se enfrentan los gestores urbanos.
Si bien todas las ciudades son distintas, todas se enfrentan a los mismos retos. Ahora bien, podemos distinguir dos tipos de ciudades según la geografía económica en que se encuentren: las ciudades de los países desarrollados, con un rasgo de estabilidad y donde los proyectos de inteligencia de ciudad se enfocan sobre todo a las mejoras de servicios que ya en la actualidad son relativamente eficientes; y las ciudades de los países emergentes, con tasas de crecimiento altísimas y grandes problemas derivados de ello en temas graves como la seguridad, la exposición a los riesgos naturales, la salud, sin menospreciar problemas de mayor entidad también en ámbitos como la movilidad o el impacto medioambiental. La capacidad de las ciudades para adaptarse y superar condiciones adversas, y la sostenibilidad son los criterios dominantes en Latinoamérica, Asia y África.

Para seguir leyendo el artículo pincha aquí


SMART CITY: UN NUEVO CONCEPTO DE CIUDAD

La  Smart City o Ciudad Inteligente, surge en los últimos tiempos haciendo alusión a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales. Una ciudad o complejo urbano podrá ser calificado de inteligente en la medida que las inversiones que se realicen en capital humano (educación permanente, enseñanza inicial, enseñanza media y superior, educación de adultos…), en aspectos sociales, en infraestructuras de energía (electricidad,gas), tecnologías de comunicación (electrónica, Internet) e infraestructuras de transporte, contemplen y promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos.


Las ciudades modernas, basadas en infraestructuras eficientes y durables de agua, electricidad, telecomunicaciones, gas, transportes, servicios de urgencia y seguridad, equipamientos públicos, edificaciones inteligentes de oficinas y de residencias, etc., deben orientarse a mejorar el confort de los ciudadanos, siendo cada vez más eficaces y brindando nuevos servicios de calidad, mientras que se respetan al máximo los aspectos ambientales y el uso prudente de los recursos naturales no renovables.
Hoy día, el concepto de ciudad (más) inteligente o de espacio (más) inteligente, es muy utilizado en marketing por parte de expertos en sociedades comerciales y en aglomeraciones urbanas, aunque en muchos casos poniendo énfasis en un solo aspecto, lo que en buena medida traiciona el concepto que se intenta desarrollar, que tiene un importante componente holístico e integral. En efecto, una ciudad o un territorio que se considere inteligente se manifiesta fundamentalmente por su carácter multidimensional y multifacético, en términos de actores, en cuanto a dominios clave (transportes, energía, educación, salud, residuos,vigilancia, economía…), y en desarrollo y utilización de tecnologías. 
En líneas generales, una ciudad se puede definir como "inteligente" o como "inteligentemente eficiente", cuando la inversión social, el capital humano, las comunicaciones, y las infraestructuras, conviven de forma armónica con el desarrollo económico sostenible, apoyándose en el uso y la modernización de nuevas tecnologías (TIC), y dando como resultado una mejor calidad de vida y una gestión prudente de los recursos naturales, a través de la acción participativa y el compromiso de todos los ciudadanos.